jueves, 24 de febrero de 2011

Es incómodo ser sindicalista

En los tiempos que corren, ser sindicalista no es lo más cómodo precisamente.
En primer lugar, tienes que vencer tu propia inercia. Hay que plantearse trabajar más de lo estrictamente necesario.
En segundo, hay que superar la imagen social de los sindicalistas. Esos chicos que viven bien y con recursos.
Superados estos inconvenientes, debemos tener en cuenta el apoyo de lo compañeros. Una cosa es que les representemos y otra es que en algún momento les comprometamos a posicionarse.
Finalmente, hay que defender decisiones de la propia organización que cuesta entender y que en muchas ocasiones, no todas, están justificadas.
En fin .....
Menos mal que el motor que empuja nuestras vidas no se plantea las cosas así. Es bueno luchar por los demás. Es bueno para la sociedad.
Eso sí, no es fácil

martes, 22 de febrero de 2011

El valor ético

Los recientes acontecimientos, donde los ciudadanos se expresan públicamente y, paradójicamente, hacen que se tambaleen y caigan dictadores, me merece una reflexión.
El valor ético no se debe acomodar a los intereses de cada uno, cada grupo, país, estado o lo que sea.
Ahora estamos descubriendo que los dictadores protegidos por Europa-Occidente son malos, malísimos. No sabemos qué hacer.
No todos somos especialistas como el señor (perdón) Bono, que ajusta su ética personal (pública) a las relaciones comerciales de los empresarios o de su país.
Los dictadores son dictadores, los malos empresarios son malos, los que no ayudan a sus compañeros son insolidarios y los que no dan valor a la ética ........ ¿qué son?

jueves, 27 de enero de 2011

Ahora, en caliente

Lo estoy pensando. Ahora puedo escribir cosas que dentro de un rato/horas no haría.
En fín, estoy muy cabreado.
Primero, porque los sindicatos en el tema de pensiones hemos alcanzado muy poco y comprometido mucho.
Alguien diría...¡No se podía hacer más!
De acuerdo. No hemos podido hacer más: Negociación de subsistencia.
Segundo, porque los trabajadores tampoco han hecho mucho.
No hemos apreciado presión de los compañeros. Un cierto conformismo, dejadez, echar balones fuera, etc...
Tercero, porque me temo que no sabemos qué hacer o cómo parar esto.
La crisis obliga a tomar partido, a mojarse, a luchar por lo que nos están quitando/robando a los trabajadores. Y eso cuesta mucho.
Cuarto, porque los que no son/somos capaces de moverse tendrán/emos que echarle la culpa a alguien.
La autorítica de todos: sindicatos, partidos, organizaciones sociales, trabajadores, etc... es un bien escaso.
Y quinto, porque la historia todavía no ha acabado.

miércoles, 19 de enero de 2011

Ahora es la negociación colectiva

La agresión a los intereses de los trabajadores se puede hacer de muy diversas formas.
Por ejemplo, debilitando los sindicatos.
Donde los sindicatos de clase son fuertes hay más estabilidad laboral, más derechos, mejor clima social y mejor expectativa de futuro. Aunque no sea el paraiso.
De otra forma: Donde hay desregulación, hay caos, inestabilidad social y el personal está mucho peor.
De ahí que la unión hace la fuerza.
Pues bien, cuestionar la negociación colectiva es un torpedo a la línea de flotación de UGT y CC.OO.
La clave no es que el torpedo toque el barco: Ya lo ha tocado.
La clave es que no se hunda.
Y en eso estamos

martes, 4 de enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2011