lunes, 28 de octubre de 2013

Sobre la huelga en la enseñanza

La huelga en la enseñanza del pasado jueves 25 no ha hecho más que confirmar mis inquietudes.
Vaya por delante que ni pretendo pontificar ni tener toda la razón. Sólo aportar reflexiones, a poder ser interesantes.
Existe un sensibilidad social y gremial sobre la enseñanza pública y concertada.
La comunidad educativa pública, léase funcionarios docentes, piensa que defender a la pública solo se puede hacer desde dentro y que la concertada es otro modelo de enseñanza. Es privada y pertenece a otro nivel en el estrato social.
La comunidad educativa concertada, léase los profesores de la concertada, piensa que la pública es otra cosa y que la concertada está en el estrato social de la enseñanza privada.
Cuidado, son generalizaciones, no te enfades conmigo.
Seguimos.
Falta un tercer estrato. El de los profesores que piensan que la concertada, una herencia histórica que bien gestionada puede ser útil, puede ejercer un servicio público igual que el de la pública si entra al 100% en el juego del control del dinero público que llega a sus centros. En este caso, sus docentes deben tener los mismos derechos y obligaciones que sus homólogos de pública. Lógico. Esencialmente están haciendo lo mismo y en las mismas condiciones.
En este nivel se encuentra quien escribe estas líneas, un servidor de Ud.
Estas ideas me han aportado la energía suficiente para reivindicar aspectos como los sexenios en concertada en Cantabria, y porqué no, para aguantar e incluso "entender" ciertos anacronismos/contradiciones que se ven tanto en pública como en concertada.
Porque seamos sinceros. Una cosa es lo que se dice y otra es lo que se hace. Me refiero, por supuesto, a la defensa de la escuela pública, la de todos. Exactamente, la de todos.

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