sábado, 22 de diciembre de 2012
jueves, 20 de diciembre de 2012
¿Una paga menos, y ya está?
La consejería de educación, imagino a propuesta o sugerencia de las patronales, modificó el módulo ante las dudas de incumplimiento de la legalidad, si reducían mes a mes el sueldo sin causa aparente. Por lo menos así se lo hicimos saber.
Lo cierto es que han decidido rebajar el módulo en el mismo porcentaje que el estatal. El paralelismo es obvio, pero que tenga que repercutir exactamente como una paga es otra cosa.
Por otra parte, en estos días se tienen que aprobar los presupuestos 2013, en los que se tiene que fijar nuevamente el módulo. Nuestra información es que serán como los del 2012. Los originales. De otra forma: Habrá congelación salarial respecto al 2012 inicial. Ya no digo más. Hay que verlo.
En cualquier caso y por mi parte, me estoy asesorando, tanto a nivel regional como estatal, de la posibilidad de reclamar esta paga, vía conflicto colectivo u otra más adecuada.
Sea la que fuere, la decisión es dura.
La cuestión es: a) la administración, el gobierno, toma una medida restrictiva y la proyecta en los trabajadores, sin consulta ni debate y b) los titulares juegan al dominó y directamente, si consulta ni debate, dejan de abonar la paga extra de navidad.
O sea que .... ¿Una paga menos, y ya está?
Lo cierto es que han decidido rebajar el módulo en el mismo porcentaje que el estatal. El paralelismo es obvio, pero que tenga que repercutir exactamente como una paga es otra cosa.
Por otra parte, en estos días se tienen que aprobar los presupuestos 2013, en los que se tiene que fijar nuevamente el módulo. Nuestra información es que serán como los del 2012. Los originales. De otra forma: Habrá congelación salarial respecto al 2012 inicial. Ya no digo más. Hay que verlo.
En cualquier caso y por mi parte, me estoy asesorando, tanto a nivel regional como estatal, de la posibilidad de reclamar esta paga, vía conflicto colectivo u otra más adecuada.
Sea la que fuere, la decisión es dura.
La cuestión es: a) la administración, el gobierno, toma una medida restrictiva y la proyecta en los trabajadores, sin consulta ni debate y b) los titulares juegan al dominó y directamente, si consulta ni debate, dejan de abonar la paga extra de navidad.
O sea que .... ¿Una paga menos, y ya está?
jueves, 6 de diciembre de 2012
Mucho ruido
Últimamente se oye mucho ruido. Demasiado ruido.
Un ruido tan fuerte, que no nos deja pensar. Tan molesto,
que intentamos pensar en otras cosas para distraernos. Tan desagradable, que
nos afecta en otros órdenes de la vida. Tan evolvente, que nuestro instinto de
supervivencia hace como que no lo oímos.
Posiblemente lo más duro de reconocer es que es
intencionado. Se genera para que la clase trabajadora de este país se dedique a
pensar en cómo aislarse de lo realmente importante.
Y lo importante es que vamos hacia atrás. Que el paro es una
lacra que no deja respirar, que la desigualdad social va en aumento, que la
desafección política ya no pertenece a determinados estratos de la sociedad.
El aumento de la desestabilización nacionalista en Cataluña
y fomentada arduamente por el señor Mas (no el único). Los problemas creados,
porque sí, por el señor Wert. El predecible y perturbador desoje de la
margarita de las pensiones …………..
Esto da qué pensar. ¿No estaremos ante una cortina de humo?
jueves, 29 de noviembre de 2012
Derecha e Izquierda: Diferencias en educación y sanidad
El momento actual, crisis social en toda regla, está resaltando
con intensidad la diferencia ideológica entre la izquierda y la derecha en lo
relativo a los logros y mejoras sociales.
En este maravilloso sistema conviven posiciones antagónicas.
Unos piensan que lo natural es que existan diferencias sociales, eso sí
negociables (las derechas). Otros piensan que la sociedad debe ser globalmente
justa y la igualdad de oportunidades debe ser universal (las izquierdas).
Hoy en día, reiteradamente nos hacemos una pregunta, en mi
opinión intrínsecamente perversa por deformar la realidad.
¿La derecha quiere cargarse la educación y sanidad pública?
Parece que lo importante es que la respuesta sea SÍ o NO. Ahí
está el peligro.
Por supuesto que NO quieren cargarse, ni la educación ni la
sanidad pública. No les interesa.
Cuidado, que la respuesta sea NO, no nos debe motivar el
bajar la guardia.
Lo que esta gente pretende es dejar una educación y sanidad
de mínimos: Como hacemos cuando contratamos el seguro obligatorio del coche.
Nos interesa asegurar alguna cobertura más, aunque nos cueste dinero, porque lo
consideramos valioso.
Lo que pretenden es una estructura pública dependiente. Que
sea universal pero que le falte algo para llegar a la suficiencia. Y ese algo
debe complementarse con dinero pagado por nosotros a empresas privadas con
ánimo de lucro (negocio mondo y lirondo).
Este es el modelo: Universal pero dependiente. Gratuito en
lo básico, pero costoso en lo complementario.
Si quieres que tus hijos tengan una educación de calidad,
debes complementar la que te ofrecen gratuitamente.
Si quieres una cobertura sanitaria suficiente, de calidad y que
contemple todos los supuestos, la debes complementar con un seguro privado.
Así que, no podemos cejar en nuestro empeño en la defensa de
lo público. Hay que apretar cada vez más.
Nos la jugamos nosotros, no ellos.
domingo, 25 de noviembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
Un lobo con piel de oveja
Un lobo con piel de oveja es el ministrísimo ministro de Justicia,
el Sr. Gallardón.
Sus propuestas están siendo extremadamente reaccionarias y posiblemente
obedecen, con independencia de sus propias creencias, a un interés personal/político.
Nada más zafio, si así fuera.
Este escrito es una pequeña denuncia ante quien debilita
conscientemente los cimientos de un estado democrático en pleno ataque de
adelgazamiento (de su estado de bienestar, por supuesto).
El aumento de los costes jurídico/burocráticos en denuncias, incluído el plano laboral, pone en franca desigualdad la tutela legal
efectiva que debemos tener los trabajadores.
¿Qué pretende esta derecha carpetovetónica?
No lo sé, pero mucho me temo que al final, como sigamos así, le vamos a a pedir al empresario que nos despida con delicadeza y así poder calcular
juntitos la indemnización. Este buen rollito propiciará que no nos cabreemos y no nos den ganas de
denunciarle, porque nos saldría más caro visto el posible coste total.
O algo más sutil. Igual acaba siendo más rentable trabajar menos, o más con un salario inferior, para pertenecer
a la banda donde la asistencia jurídica, sanitaria, o yo que sé, es asumida por
la administración pública. Lo cierto es que las cifras del paro bajarían.
Qué cosas se me ocurren.
Yo creo que el lobo Gallardón y sus compis en el fondo
quieren que seamos pobres pero dignos, que nos proteja la Beneficiencia, que
nos invite a comer un rico una vez al año y que encima pongamos buena cara.
De
lo demás ….. ¡Dios proveerá!
lunes, 19 de noviembre de 2012
Un paso atrás
Un paso atrás, posiblemente de algún decenio, es lo que ha dado este país.
Cuando hablo con delegados, miembros de comités de empresa,
afiliados y gente en general, me sigue llamando
la atención su reacción: La extrañeza ante la realidad laboral.
Lo difícil que resulta gestionar el día a día cuando
trabajas en una empresa donde la titularidad, llámalo empresario, se comporta
de forma arbitraria. Lo complicado que es aceptar que la cosas han cambiado y
que no van a mejor.
La progresiva pérdida de herramientas sindicales para frenar
o corregir situaciones de abuso objetivo. La displicencia
que demuestran los poderes públicos, empresarios, y también hay que decirlo,
muchos compañeros, ante lo que podemos
aportar los sindicatos. Piensan que …. ¡Para eso ya estamos nosotros!
Es duro reconocer que hay que luchar, no para avanzar, sino
para recuperar la posición social perdida. Los mayores porque se relajaron, los de
mediana edad porque vivieron en la tendencia positiva y los jóvenes porque lo
tienen crudo y están hasta las orejas de oírnos, a los mayores.
Así que, tomando nota de mis propias palabras, lo que precede
es tomar conciencia de la situación y estar delante. Apoyar a quienes dan la
cara. A los que se mueven. A los sindicatos que estén junto a los trabajadores,
que no son todos. En resumen, los tiempos no están para verlas venir.
Y cuidado, porque en cuanto avancemos, el termómetro subirá
en forma de campañas de descrédito sindical.
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